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Howard Richards
¿Por Qué es Necesario formar Profesionales Socialmente Responsables?
Universidad de Concepción 28 agosto 2008
Agradezco a Gracia Navarro y al comité organizador quienes me han brindado esta grata oportunidad para compartir pensamientos con ustedes. Es un privilegio abrir este tercer encuentro de educación para la responsabilidad social con el tema ¿Por qué es necesario formar profesionales socialmente responsables? Ojalá que mis palabritas sean el auspicio comienzo de un par de días provechosos. Aunque me toca hablar primero, lo que más me interesa no es hablar sino escucharles a ustedes. No me interesa tanto hablar porque ya sé lo pienso. En cambio, no sé lo que piensan ustedes. En los próximos días espero aprender más de cada uno de ustedes escuchando sus respectivas presentaciones, conversando, y ojala recibiendo pensamientos que ustedes tuvieron de bien hacerme llegar por mail en los tiempos posteriores de la clausura de estos días que vamos a compartir.
Cuando leí la primera frase del folleto que anuncia este encuentro me di cuenta de algo que a veces se me olvide, que es que aunque he vivido muchos años en Chile, sigo siendo un extranjero. Dice aquella primera frase, “Chile dispone de recursos que pueden permitirle incorporarse rápidamente al mundo de los países avanzados.” Habiendo vivido más de la mitad de mi vida en lo que se llama el mundo avanzado, estoy en condiciones de dar testimonio que aquel mundo no tiene solucionado a ninguno de los problemas principales de la actualidad.
Sin negar el derecho de Chile de querer incorporarse al mundo avanzado, en mi calidad de inmigrante desde aquel mundo me siento autorizado a sugerir una perspectiva complementaria. Sugiero que Chile se encuentra en una posición privilegiada para enseñar lecciones que el mundo entero debe aprender.
Creo que entre todas las regiones del mundo el cono sur de América Latina es la región de mayor esperanza. Estimo que Chile y Argentina se encuentran entro aquellos los países con mayores posibilidades de rectificar el rumbo común de toda la humanidad en la hora actual.
Vivimos todos en un solo moderno sistema mundo. Europa y Norteamérica se consideren zonas céntricas del sistema, mientras América Latina se considera una zona periférica. Estimo que el sistema entero es injusto e insostenible social y ecológicamente. Pienso que es necesario formar profesionales responsables con la finalidad de orientar el sistema entero hacia otro paradigma. Pienso que en el proceso global de cambio de paradigma corresponde a Chile no ser un país atrasado sino un país pionero. Pienso que la educación terciaria pueda ser agente y promotor de cambio.
Todos sabemos cuál es el paradigma dominante actual. Cabe preguntar a su servidor y a cualquiera que proponga otro, ¿qué otro? ¿Qué paradigma nuevo debe orientar la psicología de la educación? ¿Qué paradigma debe orientar la formación responsable de los profesionales quienes van a ser el liderazgo del país y que van a conformar su porvenir?
Mi respuesta no es ni novedosa ni sorprendente. El nuevo paradigma es el paradigma democrático que en principio ya tenemos. Es nuevo no porque no sea ya bien conocido, sino porque todavía no ha sido realizado. Es el ideal de “sociedad abierta” que en principio ya es materia de consenso. La sociedad abierta es una sociedad en la cual los ciudadanos deciden y los científicos aconsejan. No se define ni como capitalista ni como socialista ni como determinada mezcla de los dos, ni por otra opción económica. Se define por el derecho del pueblo a escoger su modelo económico y social, y por el derecho del pueblo de aprender de la experiencia y modificar sus opciones en forma recursiva y permanente.
Realizar lo que Karl Popper llamaba “sociedad abierta” y John Dewey “sociedad experimental” con los aportes de los estudios empíricos de los psicólogos fue el sueño de quien fue una vez mi profesor de educación moral en Harvard, Lawrence Kohlberg. Según Kohlberg en la primera parte del siglo veinte John Dewey ya había definido lo que debe ser una democracia. Debe ser una sociedad experimental, en la cual las instituciones son hipótesis. Los ciudadanos gozan del derecho de echar a sus gobernantes y sustituir otros. Tanto gobernantes como la ciudadanía en general evalúan las instituciones periódicamente a la luz de la experiencia, y a la luz de los estudios científicos de su rendimiento que aportan los investigadores académicos. (Dewey 1900,1916, 1927; Popper 1945)
Kohlberg creía que cuando Dewey propusiera su filosofía de la democracia, no existía la psicología necesaria para llevarla a la práctica. Entonces no, pero ahora sí. Después de las investigaciones de Jean Piaget y otros, e inclusos las del mismo Kohlberg, ahora existe la psicología de la educación que nos permite implementar el paradigma de “sociedad experimental” o “sociedad abierta” que propusieron tanto el filósofo norteamericano John Dewey como el filósofo europeo Karl Popper. (Kohlberg y Mayer 1972)
La idoneidad de Chile como sociedad experimental es impecable, aunque no siempre fuese lograda en el marco de la institucionalidad democrática que John Dewey amaba. Chile se hizo famoso por su transición democrática al socialismo, superando en el breve tiempo que duró el experimento la buena fama que ya tuvo por su democracia progresista liderada por figuras como las fueron Pedro Aguirre Cerda y Eduardo Frei Montalva, sin hablar de su fama por ser el país cuna de Pablo Neruda y de Gabriela Mistral. Según el crítico literario e historiador Fredric Jameson, los años sesenta del siglo pasado fueron una época de efervescencia social en el planeta entero, fueron los años de los hippies y de la contra-cultura, los años de las manifestaciones de los alumnos en Francia con su lema, “la imaginación al poder” y fueron a partir de 1964 los años la audaz idea chilena de una transformación social por vías pacíficas. Según el mismo Jameson si hubiera que dar una fecha para marcar el fin del altermundismo de los años sesenta a nivel planetario aquella fecha sería el 11 de septiembre de 1973. Fue la fecha que simbolizó la muerte de una serie de ilusiones que habían inspirado a la juventud del mundo entero.
Después Chile se hizo famoso otra vez por ser sociedad experimental, esta vez por ser el lugar de la construcción de una utopía liberal que antes del caso chileno nunca existía en la realidad, sino solamente en las mentes de pensadores como Milton Friedman y Friedrich von Hayek . (Friedman y Friedman 1980) Ambos de ellos visitaron a Chile y tuvieron el placer de ver antes de morirse un país en el cual un omnipotente poder militar se dedicó a construir un orden social consecuente con sus teorías, aunque significara llevar a la quiebra muchos de los mismos empresarios quienes habían querido la dictadura militar, y aunque significara romper con casi todas las tradiciones democráticas y progresistas que antes habían llegado a ser sinónimos de la chilenidad.
Vuelta la democracia, Chile persiguió con importantes variaciones el modelo de Chicago. Consiguió altas tasas de crecimiento económico, y en la lucha contra la pobreza consiguió resultados cada año mejor. Chile fue otra vez todavía el ejemplar mundial de un concepto teórico, esta vez la tesis de Francis Fukayama que la historia ya ha terminado. Según Fukayama el binomio economía de mercado libre más democracia política se ha demostrado ser el fin y la cumbre de la historia humana. (Fukayama 1991) Entre las principales pruebas ofrecidas para demostrar la validez de semejante tesis se cita a menudo el famoso éxito de un pequeño país al fin del mundo. Se dice que Chile ha probado todas las opciones y ha terminado por elegir la opción correcta.
Chile llegó a ser el poster mundial utilizado para demostrar los méritos del modelo democrático neoliberal. Como ha dicho el senador Carlos Ominami el Banco Mundial y el FMI tenían necesidad de poder mostrar por lo menos un caso de éxito de las recetas neoliberales. Dieron todas las facilidades para que Chile sea aquel caso. (Ominami 2006)
Hoy día, el 28 de agosto de 2008, estamos reunidos para aportar una serie de granitos de arena a la construcción de otra realidad social. Será una realidad que todavía no ha existido en este mundo, aunque haya suficientes antecedentes en los hechos observados para creer que se trata de una sociedad posible. Sería la primera vez en la historia de la humanidad cuando los estudios empíricos realizados por los investigadores en materia de la psicología del desarrollo moral han proporcionado bases científicas para realizar una mejor educación que conduce por ende a una mejor sociedad. Chile ha sido el escenario de conocidos experimentos sociales. ¿Por qué no puede ser ahora el escenario de la construcción de otro tipo de sociedad, una sociedad que durante más de un siglo pensadores destacados han venido perfilando, pero que no ha conocido en la tierra hasta ahora, una sociedad cuya viga maestra sería la responsabilidad social?
Chile cuenta evidentemente con ustedes, un grupo de técnicos dedicados a construir una sociedad de mayor responsabilidad social con medidas cada vez más inteligentes y sistemáticas. Cuenta con el consorcio Universidad Construye País en el cual algunos de ustedes son participantes. Quisiera mencionar que en Chile se encuentran también otras tendencias intelectuales de renombre mundial que abren pistas para una civilización mundial distinta en el siglo XXI. Menciono los nombres de Humberto Maturana y Francisco Varela; de Fernando Flores, Luís Razeto, Martín Hopenhayn, Manfred Max-Neef, y algunos casi desconocidos que merecen ser más conocidos como los son Andrés Monares y Renato Espoz. Ustedes mismos seguramente pueden agregar más nombres a esta breve lista.
Voy a dividir el tiempo que me queda para comentar dos temas generales. El primer tema será fuentes de un optimismo razonable en cuanto a la posibilidad real de construir una sociedad responsable, y de construirla partiendo de la enseñanza superior. El segundo tema será considerar ciertas fuentes de un pesimismo razonable, que diría que semejante proyecto podría no ser factible.
Mi primera fuente de optimismo proviene de estudios del cerebro humano. En el año 2002 investigadores de la universidad Emory ubicada en la ciudad de Atlanta en los Estados Unidos utilizaron una nueva técnica llamada imagen de resonancia funcional magnética, o fMRI la sigla de su nombre en inglés. Con esta nueva técnica indagaron aspectos físicos de la conducta egoísta y la conducta solidaria. (Rilling et al 2002)
Los investigadores realizaron un monitoreo electrónico de dieciocho parejas de mujeres jóvenes jugando una versión del clásico juego de laboratorio del dilema del prisionero. En este tipo de juego los jugadores tienen la opción de elegir el beneficio personal o de cooperar para el beneficio mutuo.
Contrariamente a lo que esperaban los investigadores, encontraron que ni la experiencia de ganar dinero ni la experiencia de ganar en juegos competitivos estimulaba el cerebro tanto como la acción solidaria. Lo que más iluminó el cerebro fue la experiencia de elegir la solidaridad sobre el egoísmo. Lo que fue iluminado fueron los circuitos del cerebro asociados con el placer.
Dijo el doctor Gregory Berns, uno de los investigadores, en una entrevista al New York Times que las señales más brillantes del fMRI surgieron en los casos cuando los sujetos de los experimentos formaron alianzas para cooperar. Aquellos señales brillantes surgieron en áreas del cerebro que experimentos anteriores habían identificado con los placeres de los postres, las fotografías de caras bellas, dinero, cocaína, y otros placeres lícitos e ilícitos. (Angier 2002)
Mientras más duraba la cooperación más surgió el placer. No fue así sin embargo si la persona jugó contra una computadora. El objetivo formal del juego fue ganar dinero, pero a menudo las jugadoras eligieron ganar menos dinero para gozar del placer de cooperar, siempre y cuando la otra jugadora fuese una persona y no una máquina.
El experimento referido en la universidad de Emory y otros nos están mostrando que la evolución de la especie humana nos ha preparado físicamente para la sana convivencia y la responsabilidad social. (Niehoff 1999) La cooperación es una estrategia de sobrevivencia eficaz para los grupos humanos, como también lo han mostrado investigaciones en antropología. ((Gouldner 1960, Malinowski 1922, Mauss 1925, Vaughan 2006, www.gift-economy.com)
Otra fuente de optimismo razonable es el tremendo peso que tiene la formación de profesionales en la sociedad chilena. A partir de 1990 el incremento de la matricula en la educación terciaria ha triplicado, hasta que hoy en día se encuentra en Chile unos 700.000 alumnos que se encuentren preparándose para desempeñar como profesionales o como técnicos con estudios superiores. Se estima que este ritmo vertiginoso de crecimiento va a seguir, y que en el año 2012 el número de alumnos en la educación terciaria va a superar 1.200.000. (Vargas 2008)
Se trata de un fenómeno masivo, y por lo tanto la necesidad de formar a profesionales socialmente responsables es una necesidad masiva. El aporte de la psicología educativa, que es el ramo de saber que estudia sistemáticamente como incorporar la formación en valores a la educación, tiene que ser masivo y en gran medida tiene que ser determinante para el futuro del país.
Para apreciar en sus verdaderas dimensiones el cambio de paradigma social que significa la masificación de la formación profesional en Chile hay que tomar en cuenta por lo menos tres factores más. Uno es que el trabajo ya cambia de naturaleza en la época que nos toca vivir. Podemos tomar como ejemplo el trabajo en la industria salmonera. Como todas las industrias actuales, es una industria en la cual la producción se vincula estrechamente con la educación. (Muena 2008)
El cultivo del salmón depende de una serie de técnicas avanzadas, y depende especialmente de la investigación científica permanente para aprender a tratar las enfermedades, puesto que los virus que destruyan el cultivo están permanentemente mutándose y evolucionando. Este botón de muestra salmonero ilustra el hecho general que las instituciones productoras de conocimientos son hoy en día una parte integral del proceso productivo. (Ibíd.)
La educación debe servir hoy más que nunca en el antiguo sentido de la palabra, en el sentido de formar a gente educada, o sea gente honesta, responsable, capaz de colaborar en equipos, con mucha auto-disciplina, y con actitud positiva. El eslabón básico de la producción es lo que estamos tratando en este encuentro, y si no funciona este eslabón básico, lo demás no puede funcionar. (Ibíd.)
Además, es hoy imprescindible la formación técnica. El trabajador raso sin especialidad técnica sirve cada día menos en la industria moderna. El hombre de la pala desaparece (Ibíd.)
Si hay un cambio paradigmático en el trabajo, lo que implica la necesidad masiva de la formación moral de los profesionales y técnicos, hay también un cambio paradigmático en la educación. La educación ya no es cosa de asistir a la escuela como joven para aprender a leer, escribir, y calcular. La educación ya es la formación personal y profesional permanente durante toda la vida. Les voy a leer la definición de la educación promulgada en la nueva Ley General de Educación recién aprobada por el congreso chileno.
Artículo 2º.- La educación es el proceso de aprendizaje permanente que abarca las distintas etapas de la vida de las personas y que tiene como finalidad alcanzar su desarrollo espiritual, ético, moral, afectivo, intelectual, artístico y físico, mediante la transmisión y el cultivo de valores, conocimientos y destrezas. Se enmarca en el respeto y valoración de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, de la diversidad multicultural y de la paz, y de nuestra identidad nacional, capacitando a las personas para conducir su vida en forma plena, para convivir y participar en forma responsable, tolerante, solidaria, democrática y activa en la comunidad, y para trabajar y contribuir al desarrollo del país. –Ley General de Educación, 2008.
Es la ley. No hay ninguna necesidad de luchar para conseguir una ley que decrete un país solidario, democrático, y dedicado a la plena realización de cada persona. No hay ninguna necesidad de luchar para conseguir una ley que decrete la formación responsable de los profesionales. Aquella ley ya existe. Nos corresponde el trabajo arduo y detallado de construir la educación y por ende el país que la ley ya mande.
Aunque se trata de una educación moral ahora requerida por la ley, no se trata de una educación autoritaria. Al contrario, en la educación moral actual el profesor no dicta al alumno (o a la alumna) preceptos que el alumno (o la alumna) tiene que internalizar. Corresponde al profesor, como seguramente vamos a ver en las siete meses de este encuentro, facilitar la auto-formación del alumno y la formación mutua entre el alumnado. (Kohlberg 1967) Nosotros como educadores juramos a Sócrates como los médicos juran a Hipócrates, pero en nuestro caso nuestro juramento es mantener siempre viva la mente del alumno. Su mente debe estar activamente construyendo su criterio y su proyecto de vida.
La sociabilidad que resulta de la educación moral es la sociabilidad de una sociedad abierta, la de una sociedad experimental. Lo que aprendemos todos, e incluso nosotros los profesores, son actitudes y destrezas. Son actitudes y destrezas duraderas que capacitan al educando a aportar durante toda la vida a soluciones racionales y socialmente responsables de una serie abierta de problemas. (Kohlberg y Mayer ob.cit., Kohlberg 1971)
Para apreciar en sus verdaderas dimensiones el cambio de paradigma social que significa la masificación de la formación profesional en Chile hay que subentender también que Chile está embarcado en transformarse según modelos europeos de la formación técnica de la fuerza laboral, especialmente según el modelo de Barcelona. (Chile Califica 2001) El famoso maestro chasquillo chileno está destinado a desaparecer. Todo el mundo debe calificarse para desempeñar su oficio, y debe certificarse. El proceso educativo de calificarse y certificarse será recursivo, siempre actualizándose según los nuevos avances de su campo durante toda la vida. (ver www.chilecalifica.cl.: Brunner y Meller 2002) Se subentiende además que entre los profesionales formados a nivel terciario se encuentran los docentes de los niveles secundarios, primarios, y parvularios., por lo tanto la formación en responsabilidad social de los profesionales llega indirectamente también a la educación de quienes no sean o no sean todavía profesionales.
Se puede prever una sociedad en la cual el trabajo se alterna con el estudio desde la parvularia hasta la tercera edad. Será una sociedad en el cual la educación no sea solamente un medio sino también una finalidad. La educación será en verdad lo que siempre ha sido en principio, el desarrollo integral de la persona. (ver González 2007)
Con mayor razón, entonces, podemos plantear un optimismo razonable en cuanto a la formación de profesionales socialmente responsables. Aplicando el acervo de conocimientos científicos ya existente en el campo de la psicología de la educación, y aplicando los incrementos a aquel acervo que las nuevas investigaciones siguen aportando, Chile puede llegar a ser una sociedad que cumpla con los valores humanos que ya han sido consensuados y promulgados con fuerza de ley.
En resumen, se puede hablar de tres bases de un optimismo razonable: Primero, la dotación biológica del ser humano que hace posible una cultura de la solidaridad; segundo el papel cada vez mayor de la educación en las sociedades modernas; y tercero ustedes mismos, siendo ustedes los tesoreros de un acervo de conocimientos cada vez más capaz de orientar la educación en los caminos de la responsabilidad social
Del pesimismo razonable, en cambio, hablaré de una base que es una sola, aunque tenga manifestaciones múltiples. Para hablar un lenguaje teológico, mi pesimismo se basa en el hecho que además de los pecados de las personas existen los pecados de las estructuras. Para seguir con el lenguaje teológico mi optimismo propone una civilización del amor cuyos cimientos descansan sobre la formación moral de los profesionales y técnicos en una educación que se define como permanente e integral. Preveo un país poblado por personas responsables. Los pesimistas nos dirán que semejante propuesta no sea factible porque hay estructuras mayores que aplastan las espigas de bondad que broten en las escuelas. Pueden citar el libro El Sueño Chileno del sociólogo Eugenio Tironi. (Tironi 2005)
Tironi encuentra que Chile ha llegado a ser lo que él llama una “sociedad de riesgo.” La gente tiene más cosas pero menos seguridad. La continuidad en el trabajo y en las relaciones de pareja es cada vez menos. Hay cada vez menos trabajadores con permanencia en el cargo, y cada vez más gente contratada por un tiempo limitado, o subcontratado, o viviendo de una subvención concursable a otra, o viviendo de pololeos sin contrato de una semana o de un día. A los jóvenes con o sin título les cuesta cada vez más encontrar trabajo estable. La competencia académica es más rigurosa para quienes todavía tienen posibilidades de una carrera rentable, y más sin esperanza para quienes ya no las tienen. En fin, una sociedad de riesgo es una sociedad de estrés. La gente es estresada por la inseguridad en el empleo, por las deudas, por los asaltos, y por las relaciones humanas inestables.
La familia y la amistad, que deben ser los refugios de los seres humanos que no encuentran refugio en el mercado laboral son ellas mismas estresadas. No aguantan el ritmo de una vida acelerada, ni las pautas culturales de una vida mercantilizada. (Tironi, obra citada)
Los mismos biólogos que nos traen la buena noticia que el ser humano por naturaleza encuentra placer en la solidaridad nos traen la mala noticia que bajo condiciones de estrés los seres humanos suelen volverse más egoístas. (Niehoff, obra citada) Si se define las condiciones de vida de los chilenos como las de una sociedad de riesgo, entonces se está definiendo una gran máquina productora de anti-valores. Conclusiones semejantes se pueden sacar de las primeras páginas del famoso libro Inteligencia Emocional de Daniel Goleman (Goleman 1997). Goleman destaca que la actual evolución de la economía global desmorona el desarrollo normal de los niños por dos causas: primero, porque los padres son cada vez más estresados y cada vez más ausentes, y segundo porque los mismos niños son seducidos por las fantasías de los juegos electrónicos en desmedro de los juegos infantiles con pares de carne y hueso. Por eso en todo el mundo hay epidemias de niños deprimidos y/o anti-sociales.
En fin, se puede fundamentar un pesimismo razonable sobre la base que las grandes tendencias históricas están socavando las bases materiales de la formación social de los seres humanos.
Por otra parte se puede fundamentar, a pesar de todo, un optimismo critico y realista sobre la base que las grandes tendencias históricas son ellas mismas construcciones sociales. En la medida en que logramos la formación de profesionales socialmente responsables en sus quehaceres diarios, estamos también formando a ciudadanos y vecinos dispuestos a cooperar para reconstruir las estructuras sociales que conforman el entorno.
Nuestra tarea es doble. Si es cierto como dice Pierre Bourdieu (Bourdieu 2002) que las tendencias dominantes de la economía global tienden a destruir los grupos primarios donde ocurre la socialización, nuestra tarea es por una parte resistir la desintegración de los grupos primarios y llegado el caso inventar nuevas formas de ellos, y por otra parte nuestra tarea es revertir aquellas tendencias dominantes.
Chile ya está avanzando en la construcción de una red de protección social. Se pueda citar muchas otras iniciativas a nivel de la reconstrucción social a escala mayor que harán de Chile menos una sociedad de riesgo y más el hogar seguro donde moran todos los chilenos. (www.chilesolidario.gov.cl: www.programapuente.cl) No faltan propuestas para corregir los defectos y mantener las ventajas de la economía del mercado (por ejemplo Ffrench-Davis 2005, Corragio 2004). No faltan propuestas para que cada barrio sea un ambiente sano para el desarrollo humano. (Benson 2006. Tonucci 2007). Si para llevar a feliz término semejantes propuestas faltan personas bien informadas, bien capacitadas, y de buena voluntad, por eso estamos los educadores. Nuestra profesión se dedica a producir a personas bien informadas, bien capacitadas, y de buena voluntad.
No creo que sea posible avanzar mucho hacia una sociedad en la cual cada neonato experimente la confianza básica que el mundo es un lugar seguro (Erikson 1973) con el modelo neoliberal actual. Se necesita una economía mixta. Aunque se puede lograr mucho con un sector empresarial privado socialmente responsable, no se puede lograr con aquel sector el pleno empleo (Keynes 1936, pp. 249-50, King 2002) Para lograr empleo digno para todos se necesita también apoyo a los negocios pequeños, un adecuado sector público, una economía popular de gentes quienes trabajan sin patrones, las cooperativas, las instituciones sin fines de lucro, e instituciones como las iglesias que no solamente no tienen fines de lucro sino ni siquiera venden mercancías. Como ha señalado la OIT , y en Chile varias personas, entre otras los consejeros del Consejo Asesor Presidencial sobre Trabajo y Equidad y Sebastián Piñera, la gente necesita además fuentes de ingresos complementarios a los sueldos para no depender exclusivamente del trabajo para poder vivir. (www.guystanding.com ; http://lahoradelaetica.wordpress.com) La mayoría de los países de América Latina ya ha embarcado en la construcción de economías mixtas. La mayoría de los países europeos ya ha embarcado en la construcción de sistemas de apoyo social complementario a los sueldos, entre otros las becas para apoyar la educación durante los períodos recurrentes de la vida cuando una persona estudia y no trabaja. (Standing 2005)
No tengo ahora tiempo para fundamentar mis opiniones sobre la necesidad de una economía mixta y la necesidad de fuentes de ingreso complementarias a los sueldos. En todo caso la creación de un contexto macro-social sano para el desarrollo humano no depende de la opinión mía, ni de la opinión de ningún individuo, sino del diálogo permanente e institucionalizado. Debe ser un diálogo enriquecido por la investigación científica y por la evaluación sistemática de las experiencias logradas. En lo que a la psicología de la educación se refiere, a eso nos dedicamos durante estos dos días que vamos a compartir. Para mi es un honor y un privilegio el poder estar con ustedes durante estos dos días, y ojala también en otros días venideros.
Referencias
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